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home : peces : peces October 15, 2018


3/2/2018 12:57:00 PM
El Estado de la Diócesis 2018
Mensaje del Obispo David M. O'Connell, C.M.

Bishop David M. O'Connell, C.M.


Mensaje del Obispo David M. O'Connell, C.M., para el Estado de la Diócesis 2018:

A menudo yo visito las escuelas católicas de la Diócesis. En una de esas ocasiones, un estudiante que me guiaba por la escuela como acompañante me preguntó: “¿Qué hace un obispo”? Me hizo pensar en las palabras del salmista: “Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido Tu fortaleza (Salmos 8:2)”. Es una buena e importante pregunta en cualquier diócesis bajo el cuidado de su obispo. La respuesta es tan antigua como son los Apóstoles, los antecesores de los obispos. El “trabajo” principal de un obispo diocesano es compartir y seguir la misión del Señor Jesucristo a través de y para la Iglesia: “enseñar; gobernar; santificar” a la diócesis que le encarga el papa. El obispo cumple esa misión de maneras que siempre están “en obra” mientras buscan responder a las necesidades cambiantes de la Iglesia en su Diócesis.

Para desarrollar este Estado de la Diócesis del 2018, uso como guías estas tres partes de la misión de Cristo, la Iglesia y el obispo/la diócesis.

Pulse aquí para ver el Estado de la Diócesis completo en inglés.

ENSEÑAR

Personalmente, como el obispo de Trenton, intento cumplir con este elemento de misión a través de predicar en la catedral y la co-catedral y en las parroquias diocesanas durante visitas pastorales, las confirmaciones y otras ocasiones importantes para la diócesis y las parroquias. Me esfuerzo para enseñar y compartir la fe católica. Es importante que el obispo hable y que el pueblo de Dios le oiga. De una manera parecida, con mi experiencia extensiva con la educación católica, busco “enseñar” a través de las cosas que escribo y comparto en el Monitor/Peces y en nuestras medias diocesanas, y a través de mis presentaciones mensuales en la emisora Domestic Church Radio.

Sin embargo, la misión de enseñar la fe católica no se restringe ni se limita al obispo aunque sea él el “Maestro Principal”. Aquí en las 106 parroquias de la Diócesis de Trenton, los párrocos, sacerdotes y diáconos a través de sus homilías entre otras cosas, además de laicos, religiosas y educadores que sirven en nuestras parroquias, ayudan a que la Iglesia cumpla su misión. No podemos olvidar ni ignorar tampoco el rol fundamental de los padres de familia, “los primeros maestros de la fe” quienes comparten la misión por su propio Bautismo y su decisión de bautizar y confirmar a sus hijos.

Nuestras escuelas católicas y programas de educación religiosa son una manera clave, después del hogar, para transmitir la fe. A veces, son las primeras o únicas maneras, y entonces, merecen y necesitan de nuestro apoyo, oración y aporte económico.

En el 2012, yo arranqué un estudio para crear un “Plan de Sostenibilidad para Escuelas Católicas” con el apoyo de educadores católicos, padres de familia y otros que tenían interés en la educación católica. Ellos me entregaron un plan con criterios para su sostenibilidad y otras recomendaciones y yo lo acepté. En el 2017, después de cinco años, yo junté otro equipo de trabajo para revisar y poner al día ese estudio para asegurar que su enfoque y contenido siguen actualizados.

Sin embargo, pasa que no siempre se puede cambiar el rumbo cuando haya una historia más larga en las tendencias negativas, a pesar de los mejores de esfuerzos. En diciembre, después de años de análisis, matriculas bajas y $13.8 millones de subvenciones diocesanas, yo anuncié que la Diócesis ya no podía sostener y mantener Holy Cross Academy en Delran como una secundaria diocesana. En lugar de cerrar la escuela en junio 2018, yo acepté una propuesta de parte de un grupo de exalumnos dedicados y bienhechores a buscar “estatus independiente católica” para Holy Cross Academy. Hicimos algo parecido en el 2015 con Mater Dei Prep High School en Middletown. Yo oro que puedan atraer la matrícula y los ingresos necesarios para tener éxito en la transición y mantenerse abierta.

Nuestras escuelas católicas están enriquecidas por los administradores, facultades y personal, sacerdotes  y comunidades parroquiales entregados y padres de familia comprometidos. Todos están de acuerdo que las escuelas católicas son eficaces en transmitir y enseñar la fe. Sin embargo, afrontan asuntos como bajas matrículas y menos recursos financieros para apoyar su misión educacional. La realidad de demográficas cambiantes, mayor costos, competición con escuelas públicas que reciben apoyo por los impuestos, y mayor secularización en la plena sociedad son unos de los desafíos que confrontan nuestras escuelas en la Diócesis y en otras diócesis por todo el país. Yo creo que estamos haciendo todo lo posible para sostener nuestras escuelas, incluyendo proveer apoyo económico y para matriculas tanto que podamos en la Diócesis. No es nada fácil. Tampoco son las decisiones que me toca tomar. Pero nuestros recursos diocesanos no son sin límites y hace falta responder a otras necesidades también.

La educación católica, sin embargo, no solo tiene que ver con las escuelas católicas. La mayoría de nuestras parroquias ofrecen buenos programas de catecismo para los niños que no asisten escuelas católicas por cualquier razón. Son más los niños que participan en estos programas que asisten escuelas católicas. Hay que afirmar y apoyar a las parroquias y los profesores catequéticos en este esfuerzo monumental. Entender y vivir la fe católica depende de la fuerza de la formación catequética en la Diócesis hasta la Confirmación y después. Lo primordial en este esfuerzo es involucrar y animar a los padres de familia. Se provee la instrucción catequética no para el futuro de la Iglesia: es para el presente.

GOBERNAR

Aquí, se puede comparar al obispo de la diócesis con el gobernador del estado o, tal vez un mejor ejemplo, al CEO de una grande corporación, que sea basada en la fe y la espiritualidad. Yo sé que nos les gusta esa comparación a mucha gente pero yo me siento “en la Silla” y regularmente lo veo de esa manera. El obispo es responsable por el personal diocesano (entrenar y asignar al clero, proveer para los jubileos y necesidades de salud, motivar a los laicos ministeriales y personal); plantas parroquiales y escolares; manejo de las finanzas y recaudación de fondos en la diócesis; promover el buen uso de recursos diocesanos; administrar las parroquias, organizaciones y agencias católicas; proveer servicios pastorales y serviciales, y fomentar el bienestar de la diócesis a que sirve. Esta lista contiene mucho pero no todo. Mis días están llenos pero, gracias a Dios, ¡no gobierno estas responsabilidades solo! Hay muchas manos de personas recontra comprometidas que apoyan administrar y gobernar  todos los aspectos de la vida diocesana – clero y laicos también – quienes se disponen generosamente y sin hesitar al servicio de la Iglesia en la Diócesis de Trenton.

El 25 de enero del 2017, yo anuncié la conclusión de una iniciativa diocesana Fe en Nuestro Futuro. Empezamos con consultaciones de nivel parroquial y dividimos las 107 parroquias de los cuatro condados en “Cohortes” o grupos de parroquias vecinas en cada condado o vicario que estudiaban los reportajes parroquiales para presentar lo que encontraron a la comisión diocesana. La comisión entonces evaluó estos reportajes de las cohortes para hacer recomendaciones a mí. Yo entonces analicé y recé sobre estas recomendaciones con los oficiales diocesanos, párrocos y otros en la Diócesis para desarrollar un plan integral para apoyar, literalmente, la Fe en Nuestro Futuro de la Diócesis. Estoy contento poder compartir que yo acepté una gran mayoría de estas recomendaciones. Hemos empezado a implementar el plan en la Diócesis y seguiremos a implementarlo.

Para apoyar esta visión renovada para la Diócesis de Trenton, yo simultáneamente inicié una campaña para recaudar fondos – la primera de este tipo desde el 1992 – para construir un fondo de largo plazo para el futuro ministerio servicial de la Diócesis y todas sus obras. Llamada Fe para Mover Montañas, esta campaña dependía extensivamente en el trabajo de los párrocos y las parroquias y la generosidad extraordinaria del pueblo de la Diócesis de Trenton. Con la meta de $75 millones, en diciembre del 2017 recaudamos casi $72 millones. Establecimos una fórmula para devolver un porcentaje de los fondos generados directamente a las parroquias. Todas menos cinco parroquias en la Diócesis de Trenton participaron activamente en la iniciativa Fe para Mover Montañas. Es mi esperanza y mi oración que se honrará los compromisos que se hicieron a la Diócesis en los próximos tres a cinco años. Como Obispo, tienen mi gratitud para siempre.

Ahora ponemos el enfoque de los esfuerzos para recaudar fondos en la Campaña Anual Católica – lo que antes llamábamos la Campaña Anual del Obispo – establecida en el 1990. En el 2017, la Campaña Anual Católica recaudó $5.8 millones, menos que los años previos, sin duda porque se llevaba a cabo la campaña Fe para Mover Montañas simultáneamente. Me aconsejaron no dejar la Campaña Anual Católica el año pasado basado en las experiencias de otras diócesis que demostraban que al interrumpirla, se hace más difícil presentarla e involucrar a todos de nuevo. La campaña Fe para Mover Montañas recauda fondos con una visión de largo plazo, los fondos de la Campaña Anual Católica apoyan las operaciones diocesanas año por año.

Actualmente, la Diócesis de Trenton tiene un déficit de más de $3 millones. Es mi esperanza que la campaña de largo plazo y la campaña anual nos ayudarán bajar el déficit además de las inversiones diocesanas positivas. El manejo financiero de la Diócesis recibió una “auditoría limpia” del bufete auditorio con un reportaje de “ningunas condiciones materiales”.

El julio pasado, la Diócesis dio la bienvenida al personal de la cancillería a Kevin Cimei, el nuevo oficial financiero principal. También nombramos a Joseph Bianchi al puesto de oficial principal administrativo. Terry Ginther, directora ejecutiva de vida pastoral y misión, fue nombrada canciller diocesano y nombramos a Brenda Rascher como la directora ejecutiva de los servicios sociales diocesanos. Desde mi punto de vista, ellos, juntos con sus equipos, además de los demás en la curia, sirven a la Diócesis eficazmente.

Nuevos párrocos y sacerdotes parroquiales asumieron sus responsabilidades parroquiales u otros nombramientos en julio y cuatro sacerdotes se jubilaron. El 20 de mayo se ordenaron a cuatro hombres como diáconos transicionales para la Diócesis, empezando su último año en el seminario. El 3 de junio se ordenaron cuatro hombres al sacerdocio. Diecinueve otros empezaron o siguen los estudios en el seminario en Seminario San Carlos, Filadelfia; Seminario Monte Santa María, Emmitsburg, Maryland, y Seminario Santa María, Baltimore.

Uno de nuestros sacerdotes sigue sirviendo en la facultad del seminario en Seton Hall University, West Orange. Otro sacerdote fue nombrado a la Academia Pontífice Eclesiástica para servicio diplomático en Roma, y un tercer sacerdote empezó los estudios graduados en derecho canónico en la Universidad Gregoriana en Roma. Un cuarto sacerdote de nuestra Diócesis sirve en la Santa Sede en el Vaticano. Más cerca de casa, un sacerdote sirve como capellán al Naval de los Estados Unidos en Annapolis, Maryland.

Actualmente, tenemos a un poco más de 200 sacerdotes y religiosos de tiempo completo; 197 diáconos y más de 260 mujeres y hombres religiosos sirviendo en la Diócesis de Trenton.

Todos reconocemos que la Iglesia Católica sigue respondiendo a daño devastador del abuso sexual de menores de edad por el clero y personal de la Iglesia. Tristemente, tocó también a nosotros en la Diócesis de Trenton, pero nos hemos esforzado responder responsablemente y apropiadamente con un esfuerzo verdadero y comprometido para asegurar que estos abusos no vuelven a pasar. Como un obispo, me siento un profundo luto y tristeza pesada por las víctimas.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos requiere que todos los obispos y diócesis implementan las medidas más estrictas para proteger a los menores bajo nuestro cuidado. A ese fin, la USSCB (por sus cifras en inglés) manda una auditoria en cada diócesis para evaluar si esas medidas sean eficaces. Este año pasado, de nuevo, los resultados de la auditoria indican que la Diócesis de Trento cumple completamente con las provisiones de ella. No es ninguna fuente de orgullo, sino una imagen de nuestra determinación de que nos mantenemos, y que nos mantendremos, vigilantes para proteger a los pequeños.

Como obispo diocesano, yo sirvo como presidente ex oficio de Caridades Católicas, el Mount Carmel Guild y Mercer CYO. Gracias a directores ejecutivos y timones directivos muy eficaces de cada una de estas organizaciones y agencias diocesanas, estas responsabilidades crean una experiencia positiva, no solo para mí sino para las personas servidas a través de las tantas contribuciones de ellas. Además, varios sacerdotes y diáconos juntos a muchos fieles laicos proveen servicio en las prisiones, los hospitales y ministerios pastorales en las secundarias y universidades de los cuatro condados de la Diócesis.

Si comparáramos a la Diócesis con una máquina, yo diría que corre bastante bien. Se puede ver la evidencia en las páginas del Monitor y Peces y por todos nuestros sitios en las redes sociales.

SANTIFICAR

Con todo que pasa en cualquier diócesis, vale poco si no se basa en Jesucristo y la Iglesia que Él estableció, en el Pueblo de Dios y en la evangelización y el llamado a la santidad. Como obispo, estoy llamado personalmente a guiar los esfuerzos aquí en santificar al pueblo de la Diócesis de Trenton, no solo a través de las Misas que celebro ni los sacramentos que administro – tan importantes que sean – sino por mi propio testimonio y compromiso, donde pongo mis energías y la motivación e inspiración que ofrezco a las personas con quienes comparto mi misión y ministerio. “Santificar” significa que incorporo yo al llamado a la santidad – la mía y la de todos con quien colaboro – en las responsabilidades a “enseñar” y “gobernar”. Nos hace falta la ayuda de Dios. Me viene a la mente la carta de San Pablo a los Romanos: ¿Cómo, pues, invocarán a Aquél en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquél de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique (Romanos 10:14)?

Durante el año pasado, la Diócesis de Trenton ha ofrecido muchas “oportunidades” para crecer en la santidad y lo sagrado. Además de los horarios diarios y semanales de Misas, sacramentos y confesiones de las 106 parroquias de la Diócesis en varios idiomas; se ha ofrecido misiones y celebraciones especiales regularmente; se ofrecen clases de formación para adultos y charlas espirituales; se celebran liturgias diocesanas especiales especialmente en la Catedral y en la nuevamente establecida co-catedral, retiros para personas de todas las edades se ofrecen en nuestras varias casas de retiro y parroquias y escuelas; una Peregrinación Diocesana al Santuario Nacional en Washington, D.C. se llevó a cabo además de participación en la Marcha por la Vida anual y muchas otras peregrinaciones a lugares santos patrocinadas por las parroquias; servicios penitenciales en Adviento y Cuaresma ofrecen momentos especiales para la Reconciliación; ministros extraordinarios llevan la Comunión a los enfermos y personas restringidas a casa y los sacerdotes y capellanes visitan a los enfermos; se provee cuidado pastoral y sesiones de entrenamiento regularmente; personas reciben dirección espiritual de sacerdotes, diáconos y laicos; publicaciones diocesanas presentan artículos enfocadas en el desarrollo espiritual personal y comunitario; organizaciones diocesanas espirituales como la Legión de María, las sociedades parroquiales o regionales del altar y del Rosario, Cursillo, la Sociedad de los Santos Inocentes, los Caballeros de Colón parroquiales y muchos grupos semejantes que alcanzan a sus miembros; los Hombres Católicos de Jesucristo, la Renovación Carismática, las Mujeres de Sion, las actividades pro-vida, la Viña de Raquel, la Conferencia Juvenil Diocesana; los departamentos diocesanos de catequesis y evangelización y vida familiar organizan conferencias y reuniones anuales; las agencias sociales y parroquias vinculan su trabajo al Evangelio a través de la Diócesis; parroquias individuales y otros grupos visitan a los ancianos; las parroquias patrocinan grupos de oración y la lista sigue y sigue.

No hay ninguna falta de “oportunidades” para el desarrollo espiritual en la Diócesis de Trenton. Sin embargo, la evidencia del crecimiento tiene que ver con las personas que participan y aprovechan de estas oportunidades y, últimamente, a la vida personal espiritual y la oración personal del clero, las religiosas y los fieles de la Diócesis, los jóvenes, los viejos y todos en medio. “El llamado universal a la santidad” proclamada en el Segundo Concilio Vaticano hace eco por toda la Diócesis de Trenton y no reconoce ninguna excepción. El Estado de la Diócesis es tan fuerte y sano como las personas que responden positivamente a ese llamado en nuestras familias, parroquias, organizaciones y vidas personales.

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor (1 Corintios 13:13)”. Esto es la fundación y la meta de nuestra misión entregada del Señor Jesucristo: de enseñar, gobernar y santificar.

Que Dios bendiga a la Diócesis de Trenton.


Pulse aquí para ver más sobre el Estado de la Diócesis.






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