Sign up for email alerts from The Monitor | Diocese of Trenton
The Monitor | Diocese of Trenton, NJ  
Advanced Search


home : peces : peces December 13, 2017


12/6/2017 4:18:00 PM
Nada es imposible con Dios: El mensaje de la Inmaculada Concepción
Una estatua de nuestra bendita Madre en la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Auxilio, Maple Shade.   (Foto Pescadora / Joe Moore)
Una estatua de nuestra bendita Madre en la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Auxilio, Maple Shade.  
(Foto Pescadora / Joe Moore)

Bishop David M. O'Connell, C.M.


El mundo no ha recibido ninguna otra noticia tan buena como lo que anunció el Ángel Gabriel a una señorita judía inocente, ni de la edad para una quinceañera, en el Evangelio según San Lucas proclamado en la Fiesta Solemne de la Inmaculada Concepción.

Se terminaron siglos de espera de parte del Pueblo de Dios cuando el Ángel anunció, “¡Dios te salve, María! El Señor está contigo”.

Aquel saludo nos hizo reconocer que la Virgen María, la “bendita entre todas las mujeres”, era verdaderamente y únicamente “llena de gracia”, y que ningún pecado podría existir en ella – en ningún momento – desde el primer momento de su propia concepción. La Iglesia ha nombrado esa concepción de María la “Inmaculada Concepción”.

Así que solamente ella merecía aceptar las palabras del Ángel cuando dijo “El Señor está contigo”. A través de eso la Iglesia entiende lo que significa la Encarnación, o sea que “La Palabra se hizo Carne y puso su Morada entre nosotros”. Esta mujer que nunca tuvo el defecto del pecado original que leímos en el Libro de Génesis en la historia sobre la caída del hombre en el Jardín de Edén era destinada a ser la Madre Inmaculada de Dios. “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo”.

Al visitar a su prima Isabel, quien era de una edad mayor, también estaba embarazada milagrosamente con un niño quien hizo vueltas en su vientre mientras el Ángel habló. Y esa joven señorita pensaba “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón”? Y entonces el Ángel le explicó sobre el poder de Dios y la obra del Espíritu Santo en ella. “Nada es imposible con Dios”. Esa es la oración, la frase en que enfocarnos en la fe, de la misma manera de María. “Hágase en mí según tu palabra”.

La Inmaculada Concepción de María creó el camino para la concepción de su propio hijo, Jesús. Al haber recibido la gracia de Dios antes de que naciera, ella daría a luz a la fuente y cumplimiento de toda la “gracia”, o sea el Señor Jesucristo, Hijo del Altísimo, el Mesías Prometido y el Salvador del Mundo, “la Palabra [que] se hizo Carne y [que] puso su Morada entre nosotros”. No se puede compartir mejor noticia.

Sin embargo, la historia escogida del Evangelio para la Fiesta Solemne solo es el principio, la mejor y primera evidencia que recibimos que “nada es imposible con Dios”. De muchas perspectivas, esta historia tan llena de gracia que nos define como cristianos es inconcebible, imposible para nuestras mentes humanas limitadas.  Y sin embargo Él quien fue concebido inconcebiblemente en el vientre inmaculada de María hace que todas las cosas sean posibles, hasta las cosas que consideramos imposibles. La gracia es la única cosa que hace esto. Solo la gracia crea la fe en lo imposible, posible; y solo la fe permite reconocer en nuestra carne la redención y la misericordia de Dios en Cristo.

“Porque Dios”, nos recuerda la Carta de San Pablo a los Efesios, “nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos  santos y sin mancha delante de Él”. Esto es lo que la gracia “logra en nosotros”. Esta gracia es el cómo y el por qué María respondió Sí a la buena noticia del Ángel Gabriel de la misericordia encarnada de Dios al mundo. De esta manera, podemos decir que María es la Madre de la Misericordia como rezamos a menudo, especialmente en el Rosario cuando oramos: “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve”.

En este santo tiempo de Adviento, en la Fiesta Solemne de la Inmaculada Concepción de la Madre de la Misericordia, en las palabras del Papa Francisco, la Iglesia Católica ofrece “un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes que sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz”.

Miremos hacia la profundidad de nuestros corazones y almas y recordamos lo que la gracia y la fe y la misericordia de Dios nos dicen, que “nada es imposible con Dios:” ni el perdón del pecado más oscuro, ni la sanación del dolor más profundo, ni la separación de las personas más lejanas ni aquellas que debemos mantener más cercanas, ni los problemas que estrangulan nuestra planeta, nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias ni a nosotros mismos. “Nada es imposible con Dios”.

Con la fe semejante a la fe de la Inmaculada Virgen María, recemos a nuestro Padre misericordioso por lo que Él solito hace posible y, entonces, le respondamos a Dios y a esas posibilidades: “Hágase en mí según tu palabra”.






Subscription Login
LOGIN | SUBSCRIBE

From the Bishop
Pope Francis







The Monitor, 701 Lawrenceville Road, P.O. Box 5147, Trenton, NJ 08638-0147 | PHONE: 609-406-7404 | FAX: 609-406-7423 | Monitor@DioceseofTrenton.org

Copyright © 2011 | TrentonMonitor.com | All Rights Reserved.
Any use of materials on this website, including reproduction, modification or distribution without the prior written consent of the Diocese of Trenton is strictly prohibited.

Software © 1998-2017 1up! Software, All Rights Reserved