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home : peces : peces November 21, 2017


10/4/2017 9:33:00 AM
Obispo escucha historias sobre migrar a los EE.UU.
Evento arranca Compartir el Camino en la Diócesis de Trenton
El Obispo David M. O'Connell, C.M., sonríe con unos jóvenes que participaron en el evento diocesano de Compartir el Camino (Share the Journey) el 27 de spetiembre en la Parroquia San Antonio Claret, Lakewood.(Fotos cortesía del Padre Guilherme Andrino, vicario parroquial de San Antonio Claret y sacerdote de la Divina Palabra)
El Obispo David M. O'Connell, C.M., sonríe con unos jóvenes que participaron en el evento diocesano de Compartir el Camino (Share the Journey) el 27 de spetiembre en la Parroquia San Antonio Claret, Lakewood.
(Fotos cortesía del Padre Guilherme Andrino, vicario parroquial de San Antonio Claret y sacerdote de la Divina Palabra)
Por Jennifer Mauro
Editora del Monitor

“Es difícil ver a mis padres luchar”, compartió Kevin, un joven estudiando en una secundaria católica. “Les agradezco tanto; han sacrificado mucho para mis hermanos y yo”.

Kevin dijo que su padre trabaja duro en construcción mientras su madre trabaja en un negocio de catering para poder proveer por él y sus hermanitos de 6 y 4 años. Kevin es uno de los 800,000 Dreamers, o sea los jóvenes que participan en DACA porque sus padres les trajeron a los Estados Unidos ilegalmente cuando eran más pequeños. Los padres de Kevin emigraron de México a los Estados Unidos cuando él tenía seis años.

“Vivo con el miedo de que perderé a mis padres y todo que han alcanzado estos diez años”.

La historia de Kevin resonó con las muchas que se compartieron con el Obispo David M. O’Connell, C.M., en la reunión con más de 60 miembros de la comunidad migrante y representantes diocesanos de de sus agencias. El evento marcó el principio de la participación diocesana en la campaña Compartir el Camino, lanzada por el Papa Francisco el 27 de septiembre.

Haz clic aquí para la galería de fotos.

Patrocinada internacionalmente por Caritas Internacionalis y, en Estados Unidos, por la Conferencia de Obispo Católicos, Caridades Católicas y Catholic Relief Services USA, Compartir el Camino busca animar a la Iglesia y a todos que valoran a los migrantes y refugiados a través del escuchar, compartir, educación y abogar por ellos. Los eventos que se llevaron a cabo el 27 de septiembre fueron las primeras oportunidades de la iniciativa para crear espacio para que los inmigrantes y miembros de las parroquias compartieran algo de sus historias.

“Vengo hoy para escuchar no para predicar”, dijo el Obispo O’Connell quien organizó el encuentro en la Parroquia San Antonio Claret en Lakewood.


‘Estoy con ustedes’

Gracias a los esfuerzos de Josue Arriola , director diocesano de Evangelización y Vida Familiar, y otros, la reunión se llevó a cabo en dos idiomas, inglés y en español, contando con la traducción actual con el uso de unos aparatos.

Después de empezar con oración y un canto, los padres y madres, jóvenes y jóvenes adultos empezaron a compartir algo de sus historias de inmigrar a este país, de la incertidumbre que no tener documentos legales crea, y de los sentimientos actuales acerca la situación de DACA (por sus cifras en inglés) del programa nacional implementado en el 2012 por el Presidente Barack Obama. Para cumplir con los parámetros de DACA, participantes tenían que llegar a este país antes del 2007 cuando tenían menor de 16 años. Al menos que no tenga ningún record criminal, los recipientes de DACA pueden vivir, estudiar y/o trabajar en los Estados Unidos para dos años, después de que pueden buscar renovar el permiso.

La administración de Presidente Trump dejó al futuro del programa en las manos del Congreso dejando una fecha límite de seis meses para hacerla ley o dejarla ser rescindida.

Aunque la mayoría de los participantes en la reunión en San Antonio Claret fueran de descendencia hispana, el Obispo O’Connell reconoció las muchas otras comunidades que son parte fundamental de la Diócesis de Trenton – como la comunidad africana, haitiana, coreana, polaca, filipina, brasilera, vietnamita y portuguesa – diciendo “les doy la bienvenida a todas con mucho afecto”.

Añadió que el compartir de ese día trató de ver “como nosotros como Iglesia y como yo, su obispo, podemos alcanzar y apoyar a ustedes”.

“Soy su obispo; estoy con ustedes”, dijo el Obispo O’Connell.


Una Mejor Vida

Para dos horas, miembros de la comunidad inmigrante se sentó en un grupo grande pero bastante intimo para poder conversar sobre el miedo, la fe y la esperanza con sus amigos, sus líderes de la fe, y con el personal de Caridades Católicas y de la diócesis.

“Juramos alianza frente a la bandera”, dijo un estudiante. “Yo sé más sobre los Estados Unidos que mi propio país”.

“Me trajeron aquí cuando yo tenía 4 años. Si yo volviera, sería como un mundo nuevo”, compartió la mujer de veinte y pico años.

“No venimos aquí para quitar nada de nadie, sino para construir un mejor futuro”, dijo una madre de tres que llegó a este país hace doce años de Guatemala cuando su primera hija murió a causa de la falta de recursos médicos. Su hijo mayor, ahora de 21 años, es un universitario y recipiente de DACA. “Es tan triste para nosotros como padres porque solo queremos lo mejor para nuestros hijos”.

Ashley Rosales de la Parroquia San Antonio Claret entiende esto muy bien. Aunque ella naciera aquí en los Estados Unidos hace 20 años, es hija de padres indocumentados. Su madre por poco no alcanzó la fecha límite para participar en DACA. Rosales tiene tres hermanos menores y es la primera persona de su familia para ir a la universidad – actualmente estudia en Georgian Court University en Lakewood.

“Quiero terminar mis estudios para que si lo peor pase y algo pasa a mis padres, yo podría ser su guardián”, dijo hablando de sus hermanitos. “Pero realmente quiero que mi familia se mantenga intacta”.

“Mi futuro es incierto”, añadió. “¿Qué pasa si me quitan mis padres? Yo vivo con ese miedo cada día de mi vida”.


La Importancia de la Iglesia

Merli González de la Parroquia San José, Toms River, también sabe bien sobre los futuros inciertos. Ella y su esposo salieron de Guatemala con sus hijos hace diez años. Contaron a sus hijos la mentira de que solo iban de vacaciones a los Estados Unidos para no asustarlos en el viaje.

Desde entonces, la familia ha pasado por muchos desafíos fuertes. Su familia en Guatemala se siente abandonada por ellos, y en el 2012, su casa fue destruida por el huracán Sandy. A pesar de todo sin embargo, la Iglesia y sus enseñanzas han sido constantes dijo González.

“Hemos aprendido mucho sobre lo que sufrió la familia de Nazaret, y ellos sufrieron mucho más que nosotros hoy”, dijo. “Son un ejemplo para nosotros de no tener miedo”.

La fe de la Iglesia es algo a que ha visto el Monseñor Sean Flynn, párroco de la Parroquia San Marcos en Sea Girt, en vivo. Su parroquia tiene una historia de apoyar a la comunidad inmigrante con el proceso de DACA.

“La Iglesia tiene un papel muy importante porque somos de las pocas personas en que los inmigrantes pueden confiar”, dijo. “La Iglesia tiene caminar con ellos sin duda”.

El Padre Pedro Bou, párroco de la Parroquia San Antonio Claret, está de acuerdo. “La Iglesia se hace el hogar común… un centro que identificación. Nadie sale de su país de origen por gusto. Algo grande te empuja a emigrar”.

Cirenia García de la Parroquia San Marcos vino de México hace casi 20 años. Desde entonces, se ha esforzado mucho en su trabajo y en su parroquia.

“Hemos aprendido evaluar lo que podemos aportar a la parroquia”, dijo. “Mucha gente nos mira como si fuéramos delincuentes pero vinimos aquí para trabajar fuerte por nuestros hijos y luchar por ese sueño”.

Dijo que la parroquia ha ayudado a sus hijos con todo el papeleo de DACA, también para su hija universitaria quien estudia la administración de negocios.

“Sin DACA, mi hija no podría alcanzar sus metas, pero yo tengo fe en Dios”, dijo García.


Llamados a escuchar y actuar

Con muchas historias de fe y desafío en la mente, el Padre Scott Shaffer, párroco de la Parroquia San José en Toms River, compartió “Estoy aprendiendo tanto hoy sobre donde tantas de nuestras personas se encuentran emocionalmente y económicamente. Ahora me doy cuenta de las tantas otras historias que se debe contar”.

El obispo también expresó que escuchar las historias le conmovió mucho.

“Lo que se quedó conmigo hoy fue darme cuenta que DACA y los otros intentos de reformar nuestras políticas migratorias no sean solamente ideas abstractas… son cosas que afectan a personas reales, a vidas reales”.

“Muchas personas que compartieron algo hoy no podían evitar dejar caer unas lágrimas, tan profundamente sienten el miedo y dolor de corazón de un futuro de incertidumbre. No podemos darles la espalda”, dijo el Obispo O’Connell.

Canciller diocesano, Terry Ginther, también salió de la experiencia tocada. “Estoy agradecida por la oportunidad de poder honrar las historias de las familias que han inmigrado a este país en búsqueda de una vida mejor. Son madres y padres que luchan cada día, buscando una libertad del miedo. Son nuestras hermanas y hermanos humanos, nuestras hermanas y hermanos en Cristo. No podemos cerrar nuestros ojos a su sufrimiento. Cada uno de nosotros puede y debe hacer algo para ayudar”.

Ir más allá de las palabras es lo más importante para Alejandra Morales de la Parroquia San Antonio Claret. Ella explicó que todos presentes habían sacrificado mucho para huir de países donde la corrupción era “el plato fuerte del día”. Expresó la esperanza de que el dialogo que hubo ese día no se acabaría con la sesión de escuchar.

“Espero que todo esto no se quede aquí en esta reunión sino que todos aquí presentes se comprometen a un camino de perseverancia y lucha”, dijo ella.

La constancia es una de las metas de Compartir el Camino, que busca afectar a los sentimientos y opiniones personales además de mover la política pública según los obispos estadounidenses. Es un llamado a rezar, reflexionar y actuar.

Rayanne Bennett, directora ejecutiva de comunicaciones y medios para la diócesis, describió al encuentro en la Parroquia San Antonio Claret como una experiencia poderosa.

“Pero solo es el principio”, dijo. “El ejemplo que expone el Obispo O’Connell hoy es uno que cada católico en la Diócesis se debe imitar como parte de la campaña global sobre la migración humana establecida por el Papa Francisco. El papa pide a cada uno de nosotros alcanzar a los inmigrantes y refugiados como respuesta al llamado del Evangelio de “dar la bienvenida al extraño”.

“La campaña busca crear conocimiento entre los católicos que los migrantes y refugiados son nuestras hermanas y hermanos y que reconozcan que nadie sale de su hogar por gusto o como una opción fácil”, compartió Bennett. “El papa ha pedido a los católicos por todo el mundo amar al prójimo y caminar con él mientras busca alcanzar vidas dignas y llenas que Dios quiere para todos nosotros”.

‘No tengan miedo’

Morales compartió que el aprieto que se siente el feligrés inmigrante afecta a la comunidad católica entera.

“Cuando uno de nosotros tiene un problema, todos tenemos un problema”, dijo mientras comparaba la comunidad de fe con la experiencia familiar.

Al concluir el tiempo juntos, todos miraron al padre diocesano para una bendición y oración final. El Obispo O’Connell mencionó el tema común de los pasajes bíblicos del momento cuando Jesús calma el mar, cuando el ángel visita a la Virgen María y de las mujeres que llegan a encontrar que la tumba estuvo vacía. Obispo O’Connell dijo, “No tengan miedo. Es el mensaje de Cristo en momentos buenos y momentos difíciles. Cuando nos sentimos ansiosos tengamos confianza en Jesús”.






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