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9/14/2017 2:09:00 PM
El papa pide a los colombianos que caminen hacia la paz
La gente demuestra su ánimo antes de que el Papa Francisco celebra la Misa en el terminal Contecar en Cartagena, Colombia, el 10 de septiembre.(Fotos CNS /Paul Haring)
La gente demuestra su ánimo antes de que el Papa Francisco celebra la Misa en el terminal Contecar en Cartagena, Colombia, el 10 de septiembre.
(Fotos CNS /Paul Haring)
El Papa Francisco saluda al pueblo cerca del albergue Talitha Qum en Cartagena, Colombia. El Papa se golpeó en la cara con el papamóvil cuando frenaron fuertemente una vez.  
El Papa Francisco saluda al pueblo cerca del albergue Talitha Qum en Cartagena, Colombia. El Papa se golpeó en la cara con el papamóvil cuando frenaron fuertemente una vez.
 
Por Cindy Wooden
Catholic News Service

CARTAGENA, Colombia (CNS) -- Durante su visita reciente a Colombia, el papa Francisco dijo que no tenía palabras mágicas para los colombianos que buscan la paz, pero dijo que los había visitado para escucharlos, para aprender y para caminar un poco a la par de ellos.

Tuvo un pequeño accidente el 10 de septiembre en Cartagena, en la última ciudad, durante el último día de su visita de cinco días. Mientras iba en el papamóvil por una calle llena de gente que quería verlo, el papa Francisco se golpeó la cara contra la parte del metal de la ventana del auto y se cortó la ceja. Horas después, el golpe resultó en un moretón en el lado izquierdo de la cara.

Mientras que el moretón no permanecerá, la experiencia general del viaje probablemente seguirá. "Me han conmovido la alegría, la ternura de la juventud y la nobleza del pueblo colombiano ", dijo después a los reporteros en rumbo a Roma con él.

Antes de terminar el viaje con una Misa en Cartagena, el papa Francisco visitó las ciudades de Bogotá, Villavicencio y Medellín. Celebró una Misa al aire libre en cada ciudad y cargó con un horario repleto de reuniones con funcionarios del gobierno, obispos, jóvenes, niños que vivían en una casa de grupo y con sacerdotes, religiosos y seminaristas.

Reconoció abiertamente las dolorosas realidades del pasado reciente de Colombia, con lágrimas y abrazos, el 8 de septiembre en Villavicencio. Durante un encuentro nacional de oración para la reconciliación, un exmiembro del grupo rebelde más grande y un excombatiente con un grupo paramilitar compartieron sus historias y pidieron perdón. Una mujer que perdió a dos niños pequeños en la lucha y otra que todavía cojea por heridas sufridas en el 2012 durante una explosión ofrecieron "perdonar lo imperdonable", como dijo Pastora Mira García, la madre de los niños.

El lema del viaje fue "demos el primer paso", y el papa Francisco dijo que después de su visita esperaba que los colombianos dieran el segundo paso.

El papa dijo que aunque líderes políticos y mediadores profesionales estén de acuerdo, los colombianos son "los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de paz".

El país está dividido, no sólo entre los que participaron en la guerra y los que sufrieron sus efectos, sino también entre los que apoyaron y los que se opusieron al plebiscito del 2016 que llevó a la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocidas como FARC.

El cardenal Rubén Salazar Gómez de Bogotá, le dijo al papa el 7 de septiembre que el proceso de construcción de la paz se ha convertido en un "frente de polarización política" que siembra "todos los días división" en el país.

Pero el cardenal también habló sobre un tema que el papa Francisco ha repetido, y que podría deshacer cualquier esperanza de paz.

"Somos un país marcado por profundas desigualdades que exige radicales cambios en todos los campos de la vida social, pero no parece que estemos dispuestos a pagar el precio que ellos reclaman", dijo el cardenal.

Ningún acuerdo de paz puede durar sin hablar de la pobreza y la exclusión social que llevó a tanta gente a luchar en primer lugar, dijo el papa.

"Si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso hacia esa dirección, que es aquella del bien común, de la equidad, de la justicia, del respeto de la naturaleza humana y de sus exigencias", dijo el papa el 10 de septiembre. "Sólo si ayudamos a desatar los nudos de la violencia, desenredaremos la compleja madeja de los desencuentros".

Durante el viaje, San Pedro Claver, santo jesuita del siglo XVII y apóstol de los esclavos, nunca estuvo lejos de sus pensamientos. El papa Francisco pidió a los colombianos que aseguraran que todo el pueblo participe en el progreso del país. El papa terminó su viaje en la ciudad donde el santo murió y donde sus reliquias son veneradas.

San Pedro Claver ministró incansablemente a los esclavos africanos a quienes les llevaron a la ciudad caribeña en el 1600, y el santo "debió enfrentar duras críticas y una pertinaz oposición por parte de quienes temían que su ministerio socavase el lucrativo comercio de los esclavos.", dijo el papa frente a la iglesia construida en su honor.

San Pedro Claver sabía lo que el Evangelio le estaba llamando a hacer, dijo el papa, aunque no era algo popular en ese momento.

Con respeto por lo que los colombianos han sufrido y admiración de la fe y la esperanza que lograron mantener a pesar de una guerra civil de 52 años, el papa Francisco les pidió que miraran más allá de sus viejas conductas y alianzas y se preguntaran qué es lo que Dios quiere de ellos.

Durante una Misa el 9 de septiembre, el papa dijo: "hoy a nosotros se nos pide crecer en arrojo, en un coraje evangélico que brota de saber que son muchos los que tienen hambre, hambre de Dios -- cuánta gente tiene hambre de Dios --, hambre de dignidad, porque han sido despojados".

Durante el viaje, el papa nunca pareció estar cansado, nunca terminó su discurso antes de tiempo y le dijo a los que lo esperaron durante largas horas que recibirían copias impresas del texto completo. De hecho, en varias ocasiones añadió largas secciones, sobre todo cuando hablaba de los males del narcotráfico.

A lo largo del viaje, le pidió a todos los colombianos que hicieran un gesto de paz: que perdonaran a alguien o ayudaran a alguien.






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