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1/31/2017 1:53:00 PM
Una sola voz contra el aborto
Caminantes en la anual Marcha por la Vida en Washington el 27 de enero. (Fotos CNS/Tyler Osburn)
Caminantes en la anual Marcha por la Vida en Washington el 27 de enero. (Fotos CNS/Tyler Osburn)
Un evento familiar total, un padre goza de un momento precioso en la Marcha por la Vida en Washington, D.C., el 27 de enero.
Un evento familiar total, un padre goza de un momento precioso en la Marcha por la Vida en Washington, D.C., el 27 de enero.
Por Andrea Acosta


WASHINGTON (CNS) -- La vida empieza en el vientre de la madre, es importante y debe ser respetada hasta la muerte natural.

Así lo manifestaron los jóvenes que participaron este viernes en la manifestación y misa especial que organizó la Arquidiócesis de Washington en DC Armory para celebrar el regalo de la vida.

"Los bebés tienen vida y alma desde la concepción y merecen vivir porque también son hijos de Dios", expresó Mateo Farrell (17), de raíces ecuatorianas.

"Queremos ayudar a los bebés que no pueden defenderse", dijo quien reconoce los valores -como honestidad, integridad y respeto a la vida- que recibe en su escuela católica Guerin de Indiana.

"No estoy de acuerdo con el aborto porque es 'algo muy malo' y creo que es importante defender la vida, por eso estoy participando por segunda vez", expresó Anthony Álvarez de la misma edad y la misma escuela.

Ambos son parte de un grupo de ocho jóvenes de la diócesis de Lafayette que tuvieron que manejar diez horas para hacerse presentes en la movilización provida más grande del mundo.

"La juventud recibe mucha información y no la comprenden. No les llega el mensaje de Dios y -si lo reciben- no saben ponerlo en práctica", expresó Gerván Meneses antes de disfrutar de un concierto a favor de la vida y participar con devoción en el servicio religioso. Cree que la vida hay que defenderla hasta el final, por eso llegó con otros jóvenes en siete autobuses desde la diócesis de Nashville, Tennessee.

Decidida a defender a las mujeres embarazadas y enviarles un mensaje de esperanza, llegó Emeli Araniva (13). "La vida de todos cuenta", dijo la adolescente salvadoreña de la escuela parroquial San Judas.

Emely Velázquez (15) llegó con un grupo de doscientas personas de la Iglesia San Pedro de Jefferson City, Missouri. Contó que su madre la alentó a participar en estas actividades a favor de la vida, para que alimente su amor a Dios y encuentre las importantes razones para vivir. Claro, también quería conocer la capital y compartir con otros jóvenes en un ambiente de alegría y cargado de fe. "No creo en el aborto, más bien pienso que la vida es importante y todas las personas merecen vivirla", dijo convencida de que Dios es el único que puede quitarla.

Especialmente alegre estaba Dulce Grande (16), quien llegó desde la diócesis de Columbus, Ohio. "Estoy contenta de ver a tantos jóvenes unidos por la misma causa", confesó la estudiante de la escuela Cristo Rey que queda a ocho horas de Washington. "Toda vida cuenta y es importante defenderla", expresó. Esta chica de origen mexicano tiene un claro mensaje para la juventud: "Piensen antes de actuar porque cada vida merece un buen futuro".

"Estamos aquí unidos para renovar nuestro compromiso de defender la dignidad de la vida", le dijo el obispo auxiliar de Washington, Barry Knestout a los presentes en el DC Armory.

El principal celebrante de la misa en DC Armory fue el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston y el homilista fue el padre Shaun Foggo, vicario parroquial en el santuario de san Judas en Rockville, Maryland.

El joven sacerdote llegó con un mensaje ameno -a tono con el juvenil auditorio- y la imagen subliminal de que el sacerdocio también es una opción de vida a seguir.

Contó el caso de una madre -cuya vida no es fácil porque tiene un hijo con síndrome de Down- a quien veía cansada, pero siempre con una amable sonrisa. "Entre 87 a 90 por ciento de las madres que esperan un hijo con ese síndrome deciden abortar", le dijo a la audiencia. Reconoce que están confundidas, pero están destruyendo vidas y los planes de Dios.

Cuando se cumplen 44 años de la sentencia en el caso Roe v. Wade, la cual hizo legal el aborto en Estados Unidos, el homilista les dijo a los jóvenes que no olviden que Dios vino a este mundo como un bebé y él es quien nos reta.

Compartió también el caso de una mujer que había manejado diez horas para practicarse un aborto en Michigan, pero una persona provida le hizo reflexionar y optó por tener a su hijo y darlo en adopción. "Cada uno de nosotros estamos llamados a ser esa misma luz de la misericordia de Dios que brilla".

La Iglesia ofrece ayuda, vivienda, asistencia financiera, servicios de apoyo a las mujeres embarazadas -reiteró el homilista que a su vez instó a los jóvenes a tener esperanza, defender la vida y hablar con sus legisladores para promover una cultura provida.

El encuentro fue una oportunidad para orar para que se acaben, no sólo el aborto, sino también prácticas como la eutanasia y la violencia en el mundo.

Los estudiantes rezaron para que las madres que recibieron un diagnóstico no favorable y esperan un hijo con discapacidades, protejan la vida. Oraron para que los jóvenes practiquen los valores de la justicia.

"Enséñanos, Señor, a ser creíbles testigos del Evangelio de la vida", pidió el cardenal DiNardo.

El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, fue el principal celebrante en la misa del Verizon Center. Allí también estuvo presente el arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en los Estados Unidos, cardenales, obispos y sacerdotes de toda la nación. El homilista fue el padre Conrad Murphy, vicario parroquial en la iglesia Holy Redeemer de College Park, Maryland.

Seguidamente, los jóvenes se unieron frente al obelisco con otros estudiantes de escuelas católicas y peregrinos, que participaron en el Rally for Life en el Verizon Center, a fin de marchar por las calles de Washington. Son más de 28 mil los participantes este año en ambos eventos arquidiocesanos, quienes vinieron de parroquias aledañas y de otras 100 diócesis del país. A ellos se sumaron los adultos y familias que participaron en la manifestación y misa pro vida en la catedral de San Mateo (con el obispo auxiliar Mario Dorsonville), miles de parroquianos que acudieron a sus iglesias a orar por la vida en misas paralelas y miles de personas provida del área metropolitana de Washington y de otras ciudades. Todos se unieron a líderes religiosos, personalidades y dos funcionarios del gobierno en el Mall de Washington para la 43ra. Marcha por la Vida con el fin de alzar la voz al unísono contra el aborto.

Por primera vez un vicepresidente se dirige a la multitud pro vida en la capital. Mike Pence fue uno de los oradores, antes de la marcha, al igual que Kellyanne Conway (asesora principal del presidente Donald Trump).

También ofrecieron discursos: el cardenal Timothy Dolan de Nueva York, Abby Johnson (ex director de la organización pro-aborto Planned Parenthood) y la actriz mexicana Karyme Lozano.

Cada año son miles las personas que marchan desde la explanada de Washington hacia la sede de la Corte Suprema de Justicia para pedir que la vida sea respetada desde la concepción hasta la muerte natural.

"Participo porque creo que es importante que los jóvenes, especialmente las mujeres e inmigrantes hispanos, alcemos nuestra voz contra las injusticias en estos momentos problemáticos que vivimos en el país", comentó Amy Rivera (15), una de las jóvenes que marchó este viernes.

Considera que el aborto es una crueldad hacia el ser humano y le preocupa que un bebé es capaz de sentir dolor durante un procedimiento de aborto. "Debemos hablar por aquellos que no tienen voz", expresó quien asiste a la escuela parroquial St. Elizabeth Seton de Bladensburg, Maryland. "Un bebé no puede protegerse, así que tenemos que tomar acción contra el aborto y otras formas de crueldad que denigran la vida humana", dijo en representación de los jóvenes miembros del comité de Justicia, Paz e Integridad de la Creación de la parroquia San Camilo, de Silver Spring, Maryland.

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Acosta es un reportero en El Pregenero, el diario español de la Arquidiócesis de Washington.




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