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11/10/2016 12:12:00 PM
Cuando estaba en la cárcel, me visitaste - Obispo O'Connell celebra Misa para presos en la prisión de Fort Dix
Visita conmovedora - El obispo David M. O'Connell, C.M., (izquierdo) se reune con Jeffrey Keller, voluntario y coordinador para la reentrada de los presos en Fort Dix y feligrés de la Parroquia San Gregorio el Grande en Hamilton Square, y el diácono Mark Micali Mark, un voluntario que facilita los servicios semanales de la Comunión, después de celebrar una Misa especial para presos de 14 instituciones correccionales ubicadas dentro de la Diócesis de Trenton.   Foto pescadora por el Monitor

Visita conmovedora - El obispo David M. O'Connell, C.M., (izquierdo) se reune con Jeffrey Keller, voluntario y coordinador para la reentrada de los presos en Fort Dix y feligrés de la Parroquia San Gregorio el Grande en Hamilton Square, y el diácono Mark Micali Mark, un voluntario que facilita los servicios semanales de la Comunión, después de celebrar una Misa especial para presos de 14 instituciones correccionales ubicadas dentro de la Diócesis de Trenton.   Foto pescadora por el Monitor

Personal del Monitor


Para observar el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia, nuestro Santo Padre papa Francisco hospedó a más de 1,000 presos representando 12 países diferentes del mundo para una Misa en la Basílica San Pedro el 6 de noviembre. Para las personas presentes en este “Jubileo para Presos” – uno de los últimos eventos públicos del Año de la Misericordia – tuvieron la oportunidad de escuchar el mensaje esperanzador que el papa Francisco dirigió especialmente a los encarcelados en todas partes del mundo.

En colaboración con el calendario del Vaticano, el obispo David M. O’Connell, C.M., acogió la intención del Santo Padre y celebró una Misa especial en la prisión de Fort Dix para personas encarceladas en las 14 instituciones correccionales que se ubican dentro de la Diócesis de Trenton. Fort Dix es la prisión federal más grande de los Estados Unidos con alrededor de 5,000 hombres. Como un privilegio especial otorgado por los administradores de las prisiones, muchos de los encarcelados fueron acompañados por sus familias para la Misa.

Acompañándole al obispo O’Connell en el altar fueron su secretario, el padre Michael Wallack; el director diocesano para ministerios en las cárceles y prisiones, el padre vicentino Martin McGeough; capellán católico de Fort Dix, el padre Sixtus Iwuji que viene de Nigeria; y el diácono Mark Micali quien sirve en la Parroquia San Clemente en Matawan. El diácono Micali ofrece servicios Eucarísticos semanalmente en Fort Dix. Jeffrey Keller, feligrés de la Parroquia San Gregorio el Grande, Hamilton Square, sirve en la prisión como coordinador de la reintegración de presos y organizó todo para la visita del obispo.

En su homilía, el obispo O’Connell reflexionó sobre “el amor y preocupación especial” del Santo Padre por las personas encarceladas.

“Frecuentemente, durante sus viajes por el mundo, el papa Francisco se esfuerza a visitar las prisiones,” dijo el obispo O’Connell, enfatizando que estas visitas del Santo Padre son “mucho más que gestos vacíos.”

Explicó que “El Santo Padre está avivando el mismo mensaje del Señor Jesucristo en el Evangelio según san Mateo, capitulo 25, en lo cual él les invita a buscarlo, a encontrarlo, a amarlo a través del pobre, el hambriento, el enfermo y, sí, las personas encarceladas.”

El obispo O’Connell elaboró sobre las “obras de la misericordia” explicando que salen “del mismo Jesucristo, extensiones de la misericordia amorosa de Dios hacia los necesitados.” Explicó que hay dos formas de obras de la misericordia; espirituales y corporales. Las obras espirituales de la misericordia se enfocan en las necesidades emocionales y espirituales del prójimo – enseñar a los ignorantes; aconsejar a las personas con dudas; amonestar a los pecadores; aguantar dificultades con paciencia; perdonar a las ofensas con buena voluntad; cuidar a los afligidos; rezar por los vivos y los muertos. Las obras corporales de la misericordia ofrecen apoyo físico y material – alimentar al hambriento; dar de beber al sediento; vestir al desnudo; hospedar a personas sin techo; visitar a los enfermos y los encarcelados; enterrar a los difuntos.

“No es decir que estas obras sean las únicas acciones bondadosas que podemos demostrar a los demás,” dijo el obispo O’Connell. “Y es importante reconocer que el Señor Jesús no las presenta como ‘cosas bonitas’ que los cristianos hacemos; no. El Señor Jesús se las presenta a sus discípulos como criterios de juicio, el juicio final, cuando Dios les ‘separará de los chivos.’ Son la base de que nosotros seremos juzgados.”

Al referirse a la Misa celebrada por el papa Francisco con los presos, el obispo O’Connell aseguró a los reclusos que aunque estuvieran en Fort Dix, estaban presentes en el “corazón y en las intenciones” del Santo Padre.

“Como su obispo, les visito hoy, junto a nuestro Santo Padre, para repartir su amor y animo a ustedes, su mensaje de misericordia junto al mío y de la Diócesis de Trenton entera como el Señor nos pide hacer.”

Compartió también un poco de la homilía del papa Francisco diciendo que “El mensaje que la Palabra de Dios nos trae hoy es, sin duda, un mensaje de esperanza, la esperanza que no falla.

‘Que ustedes nunca se queden atrapados en el pasado. Aunque quisiéramos no podríamos reescribir el pasado. Pero la historia que empieza hoy y mira hacia el futuro es por escribir, por la gracia de Dios y por su responsabilidad personal. Si aprendemos de nuestros errores del pasado, se puede abrir un nuevo capítulo de nuestras vidas. Dios es más grande que nuestros corazones. Sola nos hace falta confiar en su misericordia.”

Y el obispo exhortó a los reclusos a hacer caso a las palabras del Santo Padre diciendo “Depende de ustedes, mis hermanos.”

“No se quedan apenados. No desgasten del tiempo lamentando sus acciones pasadas. No lastimen que las cosas no hayan salido que querrían. No esperen ninguna “suerte.” Libérense se eso. La esperanza no nos defraude nos dice la Biblia. Tengan la fuerza a esperar. Tengan la confianza y humildad de arrodillarse para pedirle el perdón al Señor. Solo su misericordia puede hacer la diferencia. Y cuando se sienten su misericordia, compártanla con los demás.”

El obispo también reconoció los aportes de las familias y el personal de la cárcel que estaban presentes.

“Les animo a buscar la misericordia de Dios y agradecérsela. Dios forma a los hombros a cargar las cruces del camino,” dijo el obispo O’Connell. “Él siempre está con nosotros. La misericordia y el amor de Dios nunca terminan.”

Después de la celebración de la Misa con los presos en Fort Dix, el obispo compartió: “La experiencia fue profundamente conmovedora para todos nosotros, unidos en esta tarde tan hermosa. La presencia de los familiares de los presos para la Misa les fue muy significante.”

Después de la Comunión, el padre McGeough agradeció al Santo Padre por crear este “Jubilar para Presos” durante el Santo Año de la Misericordia y al obispo por la celebración en Fort Dix. Después del himno final de la Misa, el obispo O’Connell y el padre Wallack saludaron a cada preso y su familia.

El obispo les prometió a los presos que volvería.

El padre Wallack reflexionó que “La ocasión me hizo claro el mensaje del capítulo 25 del Evangelio según san Mateo cuando habla de las obras corporales de la misericordia.”






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