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9/30/2016 4:07:00 PM
La Hermana Peggy Fitzgibbon: Icono de El Centro y de la ciudad de Trenton
Hermana Peggy Fitzgibbon sonríe con Roberto Hernández, director de El Centro de Recursos en Trenton.
Hermana Peggy Fitzgibbon sonríe con Roberto Hernández, director de El Centro de Recursos en Trenton.
Hermana Peggy transmitía el amor de Dios no solo con sus palabras, sino con sus manos y ternura. Al hablar con ella, se sabe que ella está verdaderamente presente contigo.
Hermana Peggy transmitía el amor de Dios no solo con sus palabras, sino con sus manos y ternura. Al hablar con ella, se sabe que ella está verdaderamente presente contigo.

Inolvidable, sacrificante, lista y verdadera fueron solo unos cuantos de las palabras usadas para describirle a la Hermana de Caridad, Margaret “Peggy” Fitzgibbon, mientras muchas personas se reunieron para celebrar su vida y su servicio a la comunidad de la Diócesis de Trenton.

Nacida en Dover, Nueva Jersey, la hermana creció en Trenton en una familia activa en la Parroquia Sagrado Corazón. Ella aprendió muchas de sus habilidades sociales entre sus once hermanas y hermanos. La hermana comparte que su padre solía rezar que una de sus hijas tuviera una vocación a la vida religiosa. Su padre guardó el vestido de boda de su esposa para el día en que una de sus hijas tomara sus votos religiosos, una tradición cultural que heredó de su nativo Irlanda.

La Hermana Peggy estudió en la primaria católica de Sagrado Corazón, una escuela dirigida por las Hermanas de la Caridad y donde le sembraron las semillas de su vocación a la vida religiosa. Dios contestó a la oración de su padre cuando Peggy tuvo doce años y empezó a sentirse llamada a entrar al convento para empezar su formación como hermana religiosa.

Como Hermana de la Caridad, las cualidades de liderazgo de la Hermana Peggy además de su fe feroz y su esperanza en Dios le llevarían por una aventura y educación que dura hasta hoy. Enseñó en varias escuelas católicas en muchas partes del oriente de los Estados Unidos. Sirvió como directora de una primaria en Pensacola, Florida. También enseñó en una de las primeras escuelas primarias no-segregadas en Mississippi en el 1968.

Para ver fotos de la celebración en honor de Hermana Peggy, has clic aquí.

Nunca una persona que huiría de un desafío o una aventura, Hermana Peggy tomó un año sabático y fue a Bolivia como misionera. Fue entonces que empezó a sumergirse en la hermosura de las culturas hispanas. Las conexiones que fomentó en Bolivia le llevaron a trabajar como misionera con los Misioneros Maryknoll en México, el Perú, El Salvador y Chile. En todos los sitios, fortalecía su amor por los pobres y su pasión de luchar por la justicia. La Hermana Peggy se esforzaba sin cesar para romper las fronteras étnicas y culturales para abogar por las personas sin voz y desafiar al estatus quo que solía ser muy injusto.

El amor fue lo que le trajo de nuevo a Trenton y la Parroquia Sagrado Corazón en el 1999. Fue entonces que ella escuchó hablar del recién creado El Centro y ofreció sus servicios como maestra de inglés como segundo idioma a la comunidad hispana inmigrante.

Fundado en el 1999, El Centro ha sido un recurso confiable en la comunidad de habla-español para personas buscando apoyo con necesidades básicas además de entrenamiento para trabajar, clases para aprender el inglés, talleres sobre ser buen padre y madre, y servicios migratorios. No hace falta tener una cita y la mayoría de los servicios se ofrece sin ningún costo.

El Centro provee servicios acreditados migratorios y ha apoyado a muchos residentes a conseguir su ciudadanía y naturalización. El apoyo legal para servicios migratorios tiene un costo mínimo.

El brazo educacional de El Centro también provee un programa de tutoría para jóvenes en el área de Trenton. Se necesita y se busca a voluntarios para acompañar a uno/a de estos muchachos maravillosos.

La Hermana Peggy fue un recurso activo de este servicio educacional de El Centro. Se le podía ver a menudo caminando las calles de Trenton conociendo a mucha gente y averiguando como El Centro les podía ayudar de alguna manera. Hermana Peggy es alguien que siempre busca construir puentes.

Don Carlos González, feligrés de la Parroquia San José en Trenton, tomó clases con la hermana unos tres años. “She is (empezó en inglés antes de cambiar a su español natal)… es que no soy para hablar… ella es para nosotros una gran profesora. Su esfuerzo ha sido tremendo. Tiene un espíritu fuerte y una fe absoluta. Ella es siempre alegre. Agradecido por su tiempo entre nosotros. Dios le bendiga. God bless her!” 

Don Carlos compartió que más notó el nivel de esfuerzo que la hermana entregó a sus clases. Habló de su espíritu fuerte y su fe firme. “Siempre es alegre ella y estoy agradecido por el tiempo que ella estuvo con nosotros aquí.”

La Hermana Peggy también tuvo fama como una profesora muy estricta. Don Carlos contó que pasaba si le encontraba hablando con otro estudiante durante su clase. Le preguntaría sarcásticamente “¿Quién está enseñando aquí… él o yo?”

“Muy estricta,” dijo Don Carlos entre una risa al recordar esos momentos tensos.

María López de Trenton estuvo de acuerdo con esa descripción de la hermana. “Me cayó tan bien como profesora porque nos ayudó con la pronunciación del inglés. Es muy estricta. Tiene mucha paciencia con nosotros. Es una persona excelente.”

La Hermana Peggy ahora vive en Convent Station, N.J., en la comunidad de sus Hermanas de la Caridad. Ya ha empezado a “reclutar” a nuevos estudiantes para un programa de inglés en el College of St. Elizabeth allá y ha pedido apoyo económico de la escuela para el programa.

“La vamos a extrañar mucho,” compartió Sandra Pinto de El Centro. “Ella es un icono. Hermana es un icono de El Centro y de Trenton. Saldría a buscar clientes y estudiantes. Es la única persona que conozco con el coraje de caminar las calles de Trenton a la 1 de la mañana hablando con las personas del vecindario. Realmente intentaba conocer a todas las personas.”

Con lágrimas en los ojos, Sandra dijo, “Es el mejor ejemplo que he tenido en mi vida de alguien que camina en las huellas de Cristo. Ella da todo que tiene. Me encantaría ver las tantas cartas editoriales que escribía al periódico el Trentonian con frecuencia hace años. Ella se involucraba en la vida en cada nivel: las relaciones personales y familiares, abogando por la justicia social y en contra la corrupción sistémica, escribiendo a los oficiales del gobierno, enseñando. Estaba en todo.”

María Paz Duarte trabajaba con la hermana durante sus 10 años con El Centro.

“Ella (Hermana Peggy) fue mi inspiración cuando empecé aquí como practicante. Cuando la miro, veo a Dios. Es fiel y tan generosa. Da todo que tiene a los demás. Aunque no tenga dinero, busca lo que sí tiene para ofrecerlo a las personas necesitadas.” María Paz entonces notó que la hermana daba tanto que muchas veces literalmente ni tenia ella para comer.  

Esta última Hermana de la Caridad en la ciudad de Trenton es una fuerza… una fuerza del amor. Y cuando se le pregunta de este cambio de vida más reciente, ella se ríe y cuenta su anécdota chistosa más actual:

“Cuando las personas me preguntan ahora como estoy yo suelo decir, ‘Me estoy alistando para el Cielo.’ Pero un buen amigo mío ahora me recuerda que ‘¡El Cielo no está listo para ti!’”

Su amigo “dice que el chiste en el Cielo debe ser que yo le voy a molestar mucho a Jesús, que voy a agarrar su brazo siempre para tener su atención y urgirle a trabajar en alguna cosa. Diré ‘Ok, Jesús, vamos…’”

En su celebración de jubileo, persona tras persona le describía a la Hermana Peggy como alguien “llena del amor” y como alguien que ve el bien en cada persona.

La Hermana Peggy era una fuente de sabiduría e historia recolecta Roberto Hernández, director de El Centro. “El primer día que le conocí, yo vi entrar a una monja y pensé a mí mismo ‘¿qué hace Usted aquí?’ ¡Pero ella se arrancó a enseñarme sobre la historia de la parroquia y del mismo edificio en que estábamos!”

Roberto también reconoció el valor del estilo práctico que Hermana Peggy utilizó en su ministerio.

“Un día le dije a Hermana Peggy, ‘Tenemos que enseñar a los estudiantes suficientemente para que aprueban el examen en la escuela.’ Ella me respondió que ‘Yo entiendo eso, pero más me preocupa que aprenden a leer las etiquetas de su medicina.’ Eso tenía mucho sentido y todavía lo tiene,” compartió Roberto.

Sin parar e imparable, la Hermana Peggy seguirá a servir a los demás y ser una luz en sus vidas. En la Diócesis de Trenton, se echará de menos su toque personal y su amor sincero, pero ella ha dejado huellas que no se disiparán en algún momento cercano.

En un video breve durante su celebración en El Centro, Hermana Peggy nos dejó claro su ministerio y su estilo de vida…

“Las Hermanas de la Caridad… la caridad es amor. Y Dios es amor. Y siempre digo que mi escritura favorita en la Biblia es “Dios es amor y tú, quien vive en Dios, Dios vive en ti.”






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